Interacción Social

Evadirse de los problemas o afrontarlos

Jabba en: Autoayuda, Psicología 06 de Octubre, 2008 | 4 Comentarios

Existen dos formas de responder a los problemas: Evadirse o afrontarlos. Vamos a empezar analizando las formas de evadirse de los problemas, distinguiendo dos grandes grupos:

- Perjudiciales: Drogas, alcohol y similares. Comer en exceso, etc.

- Sanas: Leer, ver cine, videojuegos, salir con amigos…

Hay que puntualizar. Las primeras no hay ninguna duda de que son perjudiciales, las segundas sin embargo son perjudiciales si se emplean en exceso.

Evadirse de los problemas o afrontarlos

Drogas y adicciones perjudiciales para la salud

Pero hablemos de las claramente perjudiciales. Mucha gente se abandona a sí misma ante los problemas, prefiere la aparente solución fácil. Encontrar un equilibrio mental adecuado, con suficiente sensatez para saber afrontar los problemas y resolverlos de manera adecuada, controlando el estrés y sabiendo llevar las emociones como pueden ser la rabia o la tristeza, que no es algo fácil, pero es algo que se debe aprender con el tiempo y la experiencia.

Por desgracia, hoy en día es fácil que en la adolescencia se empiece con este tipo de vicios que, llegado el momento, pueden resultar en vías de escape perjudiciales. El tabaco, el alcohol, los porros o la cocaína son las drogas de uso cada vez más frecuente entre los adolescentes. Se acaban convirtiendo en una manera aparentemente más fácil de olvidar temporalmente los problemas y sentirse “bien”, aunque acaben derivando en una cantidad mayor de problemas, ya que al final el problema sigue estando ahí y hemos gastado dinero en el consumo de esas drogas, perjudicando nuestra salud.

Vicios “sanos”, perjudiciales en exceso

Por otra parte existen las formas “sanas” de evadirse de los problemas. Y digo sanas, porque son formas completamente válidas de ocio y entretenimiento, muy importantes para un equilibrio adecuado en la vida de toda persona que sirven para distraernos en ocasiones… pero en una medida adecuada.

Y es que hay que tener cuidado con esto. Algunas de estas formas de ocio son altamente adictivas, y pueden acabar convirtiéndose en un importante problema. Como en todo, los excesos nunca son buenos. Hay que organizarse, dedicar un tiempo adecuado a cada cosa en nuestra vida según el nivel de importancia que le consideremos.

Si consideramos que un videojuego es de lo más importante en nuestra vida, desde luego tenemos un grave problema. Los ludópatas modernos no desperdician su dinero en máquinas tragaperras. Los ludópatas modernos desperdician horas y horas con videojuegos online, llegando a dedicar más tiempo a estos videojuegos que a su vida social, a sus amigos, a su trabajo o incluso a su familia.

Lo mismo puede suceder con gente que se pasa todo el día leyendo, viendo la televisión o navegando por Internet.

Hoy en día es muy fácil abandonarse al ocio en lugar de vivir nuestra propia vida, y es importante tener en cuenta que parte de nuestro desarrollo como personas incluye dedicarnos a nuestra mente, a nuestro cuerpo y a nuestras relaciones sociales.

En el próximo artículo hablaré sobre cómo afrontar los problemas.

Aprender socialmente o por experiencia propia

Jabba en: Conceptos, Psicología 05 de Julio, 2008 | Comentar

Tyler habla en Blueprint sobre las diferentes formas de aprender en los seres humanos, estableciendo que podemos aprender de dos fuentes distintas:

1. Experiencias propias.
2. Socialmente.

La primera está clara. Todo las experiencias que vivimos, que a la vez que nos diferencian de otros nos hacen también iguales, nos sirven para aprender y crecer como personas.

Aprender socialmente

La segunda es algo más compleja y hay que tener cuidado con esto. Aprender socialmente es algo que hay que saber utilizar en nuestro provecho.

Obviamente, no tenemos el tiempo ni la energía suficientes como para aprender toda la infinidad de cosas posibles en el mundo que, en ocasiones, son necesarias para entender nuestro entorno. Tyler no expone un ejemplo claro:

¿Alguna vez has saltado desde un octavo piso? Pues si no lo has hecho… ¿Cómo puedes saber si saldrías ileso o no?

La respuesta es muy sencilla: Lo sabes socialmente. Otros antes se han dedicado a estudiar las leyes de la gravedad, y que no tengamos que hacerlo nosotros de nuevo nos permite seguir evolucionando. Existen casos de otras personas u objetos que sí han saltado o caído desde esa distancia, y eso nos sirve como referencia para entender como funciona el mundo, aunque no podamos comprobar cada aspecto del mismo por nuestra propia experiencia.

Además, existen diferentes formas en las que procesamos las ideas sociales que provienen de otras personas. Intervienen factores como la cantidad de gente que tiene esa idea, o cómo esa idea se alinea con las nuestras.

A veces, las ideas, sucesos, o cualquier cosa por estúpida que pueda parecer, se propaga como si de fuego se tratara. Es lo que me gusta llamar “factor borrego“. Es por esto que hay que ser consciente y saber usar el aprendizaje social en nuestro provecho. Nadie va a cuestionar que si saltas desde un precipicio de 300 metros de altura no sobrevivirás, pero por otro lado, que una mayoría crea que pensar de determinada forma sea mejor que hacerlo de otra manera, no tiene por qué significar que sea lo correcto para ti.

Un camino hacia la satisfacción personal

Jabba en: Conceptos 19 de Junio, 2008 | 2 Comentarios

La búsqueda de la felicidad eterna

Esta idea es utópica. La felicidad es un sentimiento, y como sentimiento es algo insustancial, caduco, efímero… No puede durar para siempre, como la ira o la tristeza.

En este blog trataremos algo mucho más profundo: La satisfacción personal.

Un camino hacia la satisfacción personal

Pienso que cuando la gente dice: “¡Quiero ser feliz!”, lo que realmente quiere decir es: “Quiero sentirme completo, realizado, satisfecho conmigo mismo y, en consecuencia, con todo lo que me rodea”.

Uno de los aspectos que considero más importantes en la satisfacción personal de todo ser humano, es en lo relativo al ámbito social. Somos seres sociales por naturaleza, y gracias a esto, se desencadena uno de los principios más vitales de todo ser vivo: La reproducción, la perpetuación de su especie.

Es paradójico.

La satisfacción personal se haya en uno mismo, en lo más profundo de nuestro ser.

Pero para llegar a esa satisfacción personal, necesitamos de los demás. Cuando perseguimos una mejora de nuestra forma de ser y de pensar, necesitamos movernos en entornos sociales, poniéndonos a prueba entre el resto de la gente, llevando a la práctica nuestras ideas y principios.

Pero para encontrarse realmente en comunión con uno mismo, hay que mirar primero hacia nuestro interior… Encontrando lo que verdaderamente se encuentra ahí, dirigiéndolo hacia donde de verdad queremos y, entonces, explotarlo y dejarlo salir hacia fuera, hacia los demás.

Y aquí se inicia el camino.

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