Nov22008

Buenos hábitos para el buen funcionamiento

Hay ciertos buenos hábitos que son importantes para sentirse bien, para aumentar la productividad de uno mismo y estar repleto de energía positiva durante el día a día.

Buenos hábitos para el buen funcionamiento

Cuida tu sueño

¡Respeta tus horas de sueño! Busca un equilibrio adecuado.

Dormir mucho no es recomendable, ya que luego tenderás a estar adormilado durante todo el día. Dormir poco tampoco es bueno: Puedes pensar en dormir 5 horas y que así estás ganando 2-3 horas al día, pero de nada te sirve esto si después estás todo el día cansado.

Pienso que el mejor equilibrio está entre las 7 y las 8 horas de sueño. Esto hará que llegues cansado a la noche para dormir bien, pero manteniéndote en un nivel de energía adecuado para estar activo y despierto durante todo el día. Lógicamente, esto dependerá de la actividad diaria de cada uno. Read More

Jun192008

Un camino hacia la satisfacción personal

La búsqueda de la felicidad eterna

Esta idea es utópica. La felicidad es un sentimiento, y como sentimiento es algo insustancial, caduco, efímero… No puede durar para siempre, como la ira o la tristeza.

En este blog trataremos algo mucho más profundo: La satisfacción personal.

Un camino hacia la satisfacción personal

Pienso que cuando la gente dice: “¡Quiero ser feliz!”, lo que realmente quiere decir es: “Quiero sentirme completo, realizado, satisfecho conmigo mismo y, en consecuencia, con todo lo que me rodea”.

Uno de los aspectos que considero más importantes en la satisfacción personal de todo ser humano, es en lo relativo al ámbito social. Somos seres sociales por naturaleza, y gracias a esto, se desencadena uno de los principios más vitales de todo ser vivo: La reproducción, la perpetuación de su especie.

Es paradójico.

La satisfacción personal se haya en uno mismo, en lo más profundo de nuestro ser.

Pero para llegar a esa satisfacción personal, necesitamos de los demás. Cuando perseguimos una mejora de nuestra forma de ser y de pensar, necesitamos movernos en entornos sociales, poniéndonos a prueba entre el resto de la gente, llevando a la práctica nuestras ideas y principios.

Pero para encontrarse realmente en comunión con uno mismo, hay que mirar primero hacia nuestro interior… Encontrando lo que verdaderamente se encuentra ahí, dirigiéndolo hacia donde de verdad queremos y, entonces, explotarlo y dejarlo salir hacia fuera, hacia los demás.

Y aquí se inicia el camino.