Del juego interno al juego externo

Normalmente en seducción se suele empezar trabajando el juego externo de uno mismo. Todos lo hemos visto en el programa The Pickup Artist de Mystery. Es increíble como Mystery consigue con su método que personas que jamás han estado con chicas, consigan números de teléfono de chicas o incluso besarse con ellas en sólo unos minutos. Todo con una serie de estrategias a seguir, de directrices… Pero, si a esos chicos les quitamos esas estrategias, ¿qué les queda?

Juego interno

No estoy en contra del método de Mystery, ni mucho menos. Estoy en contra de las “estrategias”, o mejor dicho, del material enlatado. Mystery, a parte de este tipo de estrategias (material enlatado como rutinas, aperturas, etc.) tiene algo mucho más importante en sus enseñanzas: La capacidad para explicarnos cómo funciona la interacción. Gracias a él sabemos lo que es una demostración de alto o bajo valor, un neg o nega, un opener o apertura, un IDI o IOI (indicador de interés), las distintas fases de atracción, confort y seducción… Y todo esto es estupendo. Lo que no considero tan estupendo es aprenderse de memoria frases, aperturas, rutinas, negas… Todo lo que llamamos material enlatado.

Con todo ese material enlatado al final lo único que estamos haciendo es construir una coraza. Si no lo usamos, nos sentimos vacíos, indefensos, y sólo nos queda un AFC o frusco en nuestro interior, sin recurso alguno.

Es por esto que debemos trabajar nuestro juego interno.

Lo primero es aprender como funciona la interacción. Aprenderse los conceptos, lo que significa cada cosa y por qué sucede. Aprenderse la teoría. Nada de material enlatado.

Después debemos trabajar nuestro propio desarrollo personal. El cómo nos sentimos por dentro. Y practicar. Practicar y seguir practicando. Salir ahí fuera y ser los seres más sociales que nos hayamos imaginado nunca. Y comprobar como toda la teoría que hemos aprendido está ahí, en todas y cada una de nuestras interacciones.

No debemos depender de nuestros éxitos ni de nuestros fracasos. No debemos depender de nadie más que de nosotros mismos. Esto implica un gran esfuerzo y crecimiento personal.

Convertirse en una persona con la suficiente confianza, seguridad, experiencia y recursos, capaces de improvisar frente a cualquier situación. Convertirse en un natural. Pero uno no se convierte en un natural de la noche a la mañana. El proceso de transformación del juego interno es largo y costoso. Por eso muchos recurren a estrategias y material enlatado como el de Mystery o Mario Luna: porque nos otorga aparentes grandes resultados a corto plazo. Y así, puedes conseguir un número de teléfono, un cierre con beso o incluso finalizar. Pero, a la larga, a medida que esa chica te vaya conociendo, se dará cuenta de que todo aquello no era más que pura fachada. Y las cosas empezarán a torcerse, tu relación con ella empezará a dejar de ir bien, y tus inseguridades saldrán a flote.

Como en cualquier cosa que se aprende en la vida, se necesita un proceso. No podemos esperar obtener grandes resultados en uno o dos meses de práctica. Si aprendes a boxear, en dos meses parecerá que no has aprendido mucho, porque para aprender algo realmente bien, se aprende a largo plazo. En sólo tres meses no vemos grandes avances, pero después de uno o dos años, cuando pensamos en el nivel en el que estabamos el año anterior, es entonces cuando nos sorprendemos de los impresionantes y grandes resultados.

Así que amigos, trabajad vuestro juego interno. Y como siempre se dice, la teoría es muy fácil, así que… ¡A practicar!

8 comentarios to “Del juego interno al juego externo”

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