Cómo empezar a seducir

Cuando empiezas a leer sobre seducción puedes llegar a acumular mucha información en muy poco tiempo, puedes llegar a empezar a modificar muchas de tus creencias y esto puede ser muy chocante a la vez que estimulante.

Sin embargo el problema es muy común: ¿Cómo empezar a seducir? ¿Cómo aplicar todos los conocimientos adquiridos en la práctica? La gente suele encontrarse perdida, te enfrascas en tus miedos y te cuesta dar el primer paso.

Cómo empezar a seducir

Cuando empecé en esto, era tímido e introvertido, tanto o más como muchos de los que llegamos a este mundo. Me costaba hablar con desconocidos incluso para cosas tan sencillas como pedir la hora o preguntar por una calle, y siempre prefería que otros lo hicieran por mí. Analizando esto, fue cuando desarrollé el concepto de la “barrera” que existe entre desconocidos. Esa barrera que existe cuando te acercas a alguien que no conoces, pero que ha desaparecido por completo con las personas con las que tienes plena confianza. Esa barrera que te hace mantenerte distante, ser excesivamente educado, respetuoso y formal, que te cueste mirar a los ojos… entre otras muchas cosas.

Así que mi objetivo era claro: Eliminar esa barrera.

Algo que me ayudó mucho para empezar, fue salir durante una semana entera prácticamente casi todas las noches y, durante esa semana, mi Ala y yo teníamos claro nuestro objetivo: Abrir, abrir, abrir, abrir… ¡Sólo abrir! No nos preocupamos por nada más. Había dos claves básicas que nos ayudaron mucho:

- Abridores indirectos y situacionales. Nunca me ha gustado el enlatado… no es en absoluto necesario. Hay algo más sencillo como lo son  este tipo de abridores. Puedes preguntar cualquier cosa que se te ocurra relacionada con la situación o tu entorno, con esa noche, con lo que hables con tus amigos… Nosotros lo que hacíamos era preguntar cosas como sitios que estuvieran bien por la zona, si una copa daría positivo en un control, puesto que bebí una y no caí en que conducía… Cualquier cosa era buena y válida. Al principio las interacciones eran breves, después adquiríamos confianza poco a poco y cada vez eran más largas. No obstante, no nos escapábamos de nuestro objetivo: Abrir. Así que salvo alguna contada excepción, las interacciones no duraban más de cinco minutos.

- Un sencillo juego nos ayudó bastante cuando estábamos espesos y nos costaba arrancar. La idea era sencilla, él me indicaba un set para abrir, yo lo abría, y a continuación yo le indicaba otro a él, que después él abría… Y así sucesivamente hasta que se nos quitaba la tontería, aunque hay que admitir que esto se volvía divertido buscando cada vez un set más difícil para tu amigo ;) Por supuesto, no valía pensárselo, había que abrir en el momento. De hecho esto lo solíamos hacer con sets en movimiento andando por la calle.

Así que estos dos pequeños trucos espero que te ayuden si tienes ese miedo a empezar y que vayas perdiéndolo. Recuerda: Abridores indirectos situacionales y algún pequeño juego de estimulación. Hay más juegos similares al que he explicado, usa tu imaginación ;)

3 comentarios to “Cómo empezar a seducir”

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